Oigo la lluvia desde mi celda. Me sorprende seguir sabiendo qué es lo que suena después de tanto tiempo. ¿Días? ¿Meses? ¿Años? ¿Quizá décadas? Es difícil saberlo encerrado aquí. Aunque tampoco sería fácil saberlo fuera desde que los viejos patrones del clima ya no significan nada. Desde que hay que esperar hasta el infinito para que algo cambie en el cielo.